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Soy padre, contador público, maestro en alta dirección, activista social y político, jugador de golf y corredor de autos, admirador y promotor de la cocina y vino mexicano; Ironman. Me gusta compartir lo que pienso, crítico ampliamente a mi país y el estatus quo del mismo. Quiero lograr que este foro sirva como un lugar fértil para poder expresar lo que sentimos y pensamos sin perder de vista que somos responsables de lo que se pública y nunca debemos de permitirnos dañar a alguien a través de este medio. Sígueme en Twitter @luisgomezt
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viernes, 8 de mayo de 2015

Deuda con la Próxima Generación

Ser Loco no es tan malo como muchos pueden llegar a creer, a veces ser loco es simplemente el adjetivo que muchos nos ganamos cuando hacemos algo fuera de lo normal, como por ejemplo tomar la decisión de emprender un negocio, probar una nueva formula o simplemente dejar de seguir a la mayoría.

Al estar revisando  los múltiples borradores que con el paso de los años he tenido la intención de publicar, es que me encontré este texto, definitivamente al final de leerlo, obtendré mas adeptos a mi definición de locura -que no es mía, sino de Einstein- pero la modifique un poco para que no me acusen de plagio literario.

Y esta epístola es sobre una Verdad que a lo mejor duele a los chavos, jóvenes, adolescentes y a todos aquellos que nos ven raro a los "rucos" nacidos en el siglo pasado.
  
Todo transcurrió durante una conferencia sobre las grandes diferencias entre generaciones, en donde un estudiante se tomó la  molestia de explicarle a un señor mayor sentado cerca de él, por qué le es imposible a la vieja generación comprender a su generación:

"Usted creció en un mundo diferente, realmente casi primitivo", dijo en voz alta,  lo suficientemente alta para que lo escucharan alrededor, lo que provoco una interrupción en la ponencia y que todos pusiéramos atención en su ya no tan privada plática.

Le dijo:  "Los jóvenes de hoy crecimos con televisión, internet, teléfonos celulares, aviones jet, viajes al espacio. Nuestras sondas espaciales han visitado Marte. Tenemos naves con energía nuclear y autos eléctricos y de hidrógeno. Computadoras con procesos de velocidad de la luz.. y más". 

Luego de un breve silencio el señor mayor respondió:

Y le dijo: "Tienes razón, hijo mío; nosotros no tuvimos esas cosas cuando éramos jóvenes...

¡Así que las inventamos!

Ahora, dime... ¿qué estás haciendo TÚ para la próxima generación?" ¡El aplauso fue atronador! 

Las generaciones han estado plagadas de genios o locos, sin embargo es preocupante que algunos miembros de las más jóvenes den por sentado que así es y que todo se creara como si fuera magia, y no lo es.

Debemos de recordarle a nuestros hijos, que la única forma de lograr algo trascendental es a través del trabajo arduo y constante, de liberar nuestra imaginación y creatividad de las ataduras que se van construyendo con la comodidad.

Así que chavos y chavas, a crear porque tienen una deuda con la próxima generación.

lunes, 11 de marzo de 2013

"Con Atentos Saludos"


Hola estmad@s lector@s de Las Locuras -si es que aún queda alguno- después de tantos y tantos días de abandono… aquí estoy de vuelta, no sé si para quedarme, pero aquí estoy.
¿Qué fue lo que me paso?
Pues creí haberme curado, si curado, de esta hermosa condición llamada “Locura”… y pues estoy tan loco que creí que ya no estaba.
Aparentemente se me había agotado la capacidad de llenar este espacio con mis sentires, mis amores y mis desamores, mis sueños y mis logros, mis críticas y mis errores, simplemente no podía pasar por este espacio sin que al terminar de teclear me pusiera ese disfraz de crítico literario que, por supuesto, acababa haciendo añicos todo lo escrito y me llevaba de la mano a borrarlo o simplemente pulsar el icono de “No Guardar” y así fueron transcurriendo los días y los meses.
Meses en que me sentía como si estuviera muerto en vida, sin locuras que hacer o que inventar para luego olvidar, y de esa forma, poder crear la siguiente locura sin el menor remordimiento.
Comencé a aceptar esas pequeñas reglas, que dicen, “no puedes ser feliz”… eres todo lo que eres, pero feliz no. Y claro que me estaba equivocando, pues no puedo ser feliz manteniéndome cuerdo y aburrido –ok, tal vez solo cuerdo- pero encerrado en esa falsa ausencia de locura es que deje pasar muchos días sin que algo más allá que mis obligaciones me levantará de la cama y me hiciera sonreír.
Sin embargo mi instinto –sí, ese básico, que además es parte medular de cualquier que se precie de estar completamente loco- me hizo volver a mirar, a analizar y sobre todo a explorar sin miedo al fracaso y mucho menos al rechazo.
Y pues lo hice, me atreví a tirarme nuevamente desde las alturas, y hasta ahora estoy disfrutando enormemente el paseo – como si fuera un paseo dominical por la ciudad- así de tranquilo y embelesador han sido estos días en los que abrace nuevamente a mi Locura.
Si estás dispuesto a hablar de tus sentimientos, debes de estar listo para ser criticado, es por ello y solamente por ello que aún sigo enviando solamente “atentos saludos”; pues digamos que en el diario de un loco, eso significa mucho más y es increíble saber que no soy el único loco que lo piensa así.
Para no perder la costumbre, acabo de darme cuenta que he divagado ya, por más de 400 palabras, y aún no digo nada.
Es maravilloso estar loco de nuevo, si es que alguna vez deje de estarlo, cosa que no creo y espero...
Lector@s de las locuras, gracias anticipadas por haberme leído, no sé cuándo pasaré de nuevo por este espacio, pero si les puedo decir que este loco, sigue completamente loco y mucha de esa locura la inspiran ustedes.

domingo, 4 de marzo de 2012

El Cerebro VS El Corazón

Y el titulo de esta locura - que es apenas la segunda entrada a mi blog en este 2012- es parte de una reflexión... reflexión que fue motivada por una experiencia única en mi vida.
El día sábado 3 de marzo me enfrente con mi peor enemigo y con mi mejor amigo, ambos encerrados en el mismo envase... mi cuerpo; envase al que durante las últimas 8 semanas le he venido dando un trato diferente, lo he alimentado mejor, lo he dejado dormir más, pero sobre todo lo anterior lo puse a entrenar, a entrenar todos los días y sin descanso.
Algunos de ustedes habrán leido en mi cuenta de Twitter o en mi perfil de Facebook lo que esas 8 semanas significaron para mi, desde las levantadas alrededor de las 5:00 horas todos los días, más de 200 horas efectivas invertidas y en hasta como fui alcanzando resultados físicos nunca antes logrados por mi - la verdad es que ni siquiera intentados- pero ahí están las estadísticas - solo estadísticas- de cada uno de esos días en que mi cerebro parecía haberse salido de mi ser y estarme observando con una cara de incredulidad total.
Debo de confesar que en más de una ocasión me sentí tentando a no soltar mi almohada y dormir por dos horas más, me sentí tentado a comerme algo completamente grasoso que sustituyera las 5,000 calorías diarias consumidas como parte de este entrenamiento -que aclaro no incluyen barbacoa ni carnitas, mucho menos una dosis "grande" de tequila o mezcal- pero si incluyen, digamos que, todo lo que me sea capaz de comer. Solo el viernes por la noche hubo quien me dijo, que ya me admiraba por el hecho de poderme comer todo lo que me comí durante la cena de carga de carbohidratos previa a ese gran evento del día sábado.
Miedo... emoción... preocupación... estrés... fueron solo algunos de los sentimientos que se fueron apoderando de mi desde que llegue a la ZT (Zona de Transición) a dejar mi bicicleta - llamada Saphira- a que me marcaran (me pintaron mi número en ambos brazos y en ambas piernas); pude entonces ver de cerca el lago, el lago de Valle de Bravo que se ve tan hermoso desde una terraza o desde alguna embarcación de recreo y que en ese momento se mostró bastante imponente y frío, muy frío. 
Me fui a dormir a eso de las 23:00 horas... caí rendido y no creo haber pasado mucho tiempo despierto después de haberme metido a la cama, y dormí hasta las 05:34 horas del sábado, hora en que mis ojos se abrieron y mi mente me recordó que estaba nervioso, espantado y algo más que preocupado por como se presentarían los eventos durante el día.
Después de asearme y escuchar durante aproximadamente media hora de manera repetitiva una canción titulada "Eye of the Tiger" me dispuse a vestirme... Si, esa misma, la de Rocky.
"Chamoi" en todo el cuerpo - es una pomada anti-rosaduras para atletas y NO caramelo picosito como lo pensaron- luego el "Trisut" y la banda del monitor cardiaco en el pecho; luego los calcetines, los tenis, el chip en el tobillo, la pulsera con mis datos de identificación en una muñeca mientras que en la otra el reloj "Polar"... mientras comía platano, frutas secas, un par de chocolates y me seguía hidratando.
Pase de ahí a revisar que todo estuviera en la bolsa - bolsa que debía dejar en la ZT entre las 8:00 y las 9:00 horas de ese mismo día- y que debía de contener todo lo necesario y algo más por si acaso.

Inventario:
  • Zapatillas de ciclismo... Check
  • Calcetines para ciclismo... Check
  • Casco con el número puesto... Check
  • Guantes... Check
  • Lentes para ruta... Check
  • Camel Back (2)... Check (Son contenedores de agua tipo pepsilindro para la bici)
  • Toalla... Check
  • Tenis para carrera... mmmm¡¡¡ ¿dónde demonios los deje? Ah sí, los traía ya puestos!!!
  • Gorra para carrera... Check
  • "Wetsuit"... Check (traje como de buzo)
  • Talco para el "Wetsuit"... Check
  • Gatorade (Cantidades industriales y de todo tipo)... Check
  • Glucosa... Check
  • Electrolitos... Check
  • Potasio... Check
  • Gorra para nadar... Check
  • Goggles... Check
  • Número de competidor... Check

Todo estaba ya listo y empacado, no se me olvidaba nada; era hora de montarme en el auto y salir rumbo a la ZT, ya había prisa pues si no pasaba en corte policiaco antes de las 8:00 am, tendría que caminar 2.2 KM hasta la ZT y no pretendía hacer eso sumado a lo que tenía frente a mi; 7:56 am y estaba estacionando el auto a solo unos 200 metros de la entrada a la ZT... mudo, así estaba, completamente mudo y meditabundo.
¿Ya se aburrieron? Porque aun no comienza la competencia y eso si que estuvo agotador...
Deje mis cosas - todas las de arriba- en la ZT a un lado de "Saphira" y regrese a la carpa a desayunar algo más en forma, digamos que un platano, 6 hotcakes con mantequilla y mermelada de fresa, un café y un gatorade fueron suficientes para saciar mi hambre que ya era muchísima y apenas el reloj se acercaba a las 9:00 horas... anduve rondando como león enjaulado por casi dos horas más, dormí una siesta de 20 minutos sobre el suelo y a las 11:00 horas comencé a calentar y estirar, a ponerme el "Wetsuit" y a sudar como si ya estuviera compitiendo... 11:15 y ya listo me metí al lago. !Qué pinche frio¡ fue lo que dije en voz alta y obtuve una inmediata aprobación de parte de quienes me rodeaban.
Aviso de salida: "Competidores de la categoría Sprint 40-44 por favor al muelle"... se acercaba la hora, serían las 11:32 am.
Camine sobre el muelle con la mente algo nublada mientras ajustaba la gorra y los goggles... digamos que nadar no es mi fuerte y mucho menos a esas temperaturas que según alguien dijo a mi lado eran solo 12 grados centígrados en el agua... "Competidores al agua" y comenzamos a amontonarnos como sardinas enlatadas mientras mi mano izquierda sujetaba el muelle hasta que oí la sirena de salida.
Espere pacientemente a que algunos de mis compañeros de locura se alejaran del muelle; no se cuantos éramos pero en verdad que los locos abundan en este planeta y ahí habíamos reunidos 2500 contando todas las categorías.
Una vez que me sentí cómodo con la distancia que había entre los de adelante y yo, solté el muelle y comencé a nadar... una respiración de cada lado por cada tres brazadas y una patada, los brazos pegados al cuerpo e intentando deslizarme la mayor distancia posible por cada brazada... no se ve nada, en verdad nada bajo el agua; así que cometí mi primer error: Levante la cabeza y eso provoco que el frío se sintiera cada vez mas y obviamente que hiciera yo un mayor esfuerzo.
Pase por el lado izquierdo la primera bolla, de color naranja y me dije: "Ahí la llevas wey"... logré llegar a la segunda bolla de color amarillo en donde debía de dar vuelta a la derecha... había alcanzado ya a varios del grupo y nadar no era ya nada comodo, sin embargo ya había yo cubierto una tercera parte del trayecto.
Volví a contar, a deslizar las uñas de las manos contra la superficie a intentar tocar mi cadera con la mano antes de lanzar la brazada siguiente... cálculo que eran 400 metros los nadados cuando recibí un codazo en la cara del lado derecho -seguro el responsable ni cuenta se dio- me falto el aire y sentí un enorme mareo, lo que me obligo a nadar de dorso intentando recuperar el aliento y fue cuando la presión en el pecho aumento, parecía que el traje se había encogido -no, eso no sucedía- simplemente el frío estaba haciendo su trabajo.
Logré pasar la segunda bolla amarilla, lo que significaba que solo me faltaban 250 metros para salir del agua y regresé a lo básico, contar, respirar y pensar que para esto me estuve preparando por los dos últimos meses.
Apenas y toque algo de tierra firme -lodo bajo mis pies- y me puse de pie... se me hundieron las piernas hasta las pantorrillas y así salí caminando completamente mareado... tuve que detenerme a vomitar apenas salí del agua... pero ya estaba en tierra firme, así que levante la vista y vi la banderola que marcaba el sitio en donde había dejado a "Saphira" y comencé a correr mientras me bajaba el cierre del "Wetsuit" y me quitaba los goggles y la gorra. 
Tan pronto estuve a su lado, decidí que montaría en ella sin usar calcetines -el tiempo es oro en estos menesteres- sin embargo no había visto mis pies completamente llenos de lodo.
Así que me senté a secarlos y limpiarlos con mi toalla previamente empacada, me puse los calcetines y las zapatillas, me levante y me puse los lentes y el casco, los guantes y me hidraté -devoré también dos raciones de glucosa- tomé a "Saphira" y me dirigí a la salida empujándola por 400 metros más hasta que llegué a la zona en donde los jueces gritaban "pueden montar hasta después de la linea roja": ¿Cuál pinche línea que no veo ninguna?
Ahí estaba la mendiga línea roja, mientras que se veían entrar de regreso de la ruta a los competidores "Elite"... esos mendigos que tienen 25 años menos que yo y que son como Superman.
Ya estaba montado, comencé a pedalear recordando lo que me habían dicho: "No te vuelvas loco en la bici, es apenas tu segunda transición y tienes que guardar algo para la carrera"... "Guardar, no mames si me acabe todo en el agua" y ahora tengo frente a mi 20 kilómetros rodando; pero ya estaba ahí y a eso fui.
Comencé a muy buen ritmo y descubrí que el 80% de los primeros 10 km sería en recta o de bajada, que delicia si no consideras que es inverso para los últimos 10 km...
Iba yo bajando con las piernas a todo lo que daban y recordé que hay dos tipos de ciclistas, los que ya se cayeron y los que se caerán. Decidí que era buena idea seguir siendo de los segundos por todo ese día y frene un poco para salir de una curva y encontrar una carambola de aproximadamente 10 competidores, algunos de ellos bastante lesionados, a los cuales rebase por la izquierda sin poder hacer lo que los automovilistas hacen sobre el periférico y que causa tanto tráfico, "Andar de mirones y de babosos".
Las piernas iban reaccionando de maravilla -claro, aun no llegábamos a las subidas- y eso me permitió controlar mi ritmo cardiaco y sentirme por primera vez cómodo en la competencia... me gritaron en varias ocasiones "voy a tu izquierda", lo que significa que me iban rebasando, hasta que llego la subida y me di el lujo de comenzar a gritar "voy a tu izquierda"... mientras los familiares, amigos y porras presentes a los costados de la carretera no dejaban de darte ánimos con gritos de "vamos" y otros muy altisonantes que no voy a reproducir, pero cabrones, como me sirvieron.
Salí de una curva a la derecha y ahí estaba de vuelta la entrada a la ZT, había terminado los 20 km... me desmonté de "Saphira" y descubrí que mis piernas querían seguir pedaleando y no caminando y mucho menos corriendo.
Llegué al sitio en donde la dejaría, me quite las zapatillas y me puse los tenis, fuera casco y arriba gorra... pelee durante algunos segundos muy valiosos por quitarme los guantes hasta que lo logre -lección aprendida, la que sigue me los dejo y me voy a correr con ellos puestos- y comencé a trotar hacía la salida... otros 400 metros hasta que estuve en el km 0 de los 5 que tenía enfrente... a correr se ha dicho, dijo mi corazón, pero mi cerebro les dijo a mis piernas: "Si te mueves te mato..."
Así que caminé por unos cuantos metros hasta que los gritos de la gente opacaron el sonido de mi cerebro y dejaron que mi corazón mandara, yo había ido a terminar y no era momento de hacerle mucho caso a mi cerebro.
Por fin descubrí que solo me faltaban 5 metros, si 5 metros antes de llegar a los siguientes 5 que no eran ni por mucho los que me faltaban para completar los primeros 500; pero así me entretuve a mi mismo, ya sólo iba por 5 metros cada 5 metros...
Llegué al retorno que marcaba los primeros 2500 metros, ahí comencé a sentirme mucho mejor, gracias a Fernando y a Coco, una pareja de competidores de San Luis Potosí que no dejaron de animarme hasta que llegamos al último kilómetro, fue en donde ambos acordaron que como era mi primera vez me cederían la entrada al sprint de los últimos 500 metros... a volar se ha dicho, mis piernas comenzaron a hacer cosas que solo habían hecho durante los entrenamientos y pase a cuantos estaban delante mío -una disculpa a uno de ellos que casi me llevo de corbata- y ahí estaba...una madre color naranja con un letrero que decía: META
La cruce y fue cuando no pude contener el llanto, no sabía porque, pero lloraba de forma incontenible. Un competidor -completo desconocido- se acerco y me tendió la mano para después darme un abrazo y decirme:
"lo lograste, si lograste vencerte a ti en esto, eres capaz de hacer todo lo que te propongas..., no hay ya limites pues los acabas de vencer"
Obviamente no deje de llorar, pero ahora sabía porque lo hacía, me había VENCIDO A MI MISMO...
Mi corazón pudo más que mi cerebro, así que mañana lunes me levantaré nuevamente a las cinco de la mañana para ir a entrenar, me toca nadar 2400 metros en una hora -seguramente lo haré en más de ese tiempo, pero lo haré- y ya les contaré como van los entrenamientos hasta mi próxima competencia en Ixtapa, Zihuatanejo en donde me enfrentaré al doble de distancia... pero sin el pinche frió, YUPI!!!!


lunes, 31 de octubre de 2011

"Emprendedor = Desempleado"


Es lo que leí en el TL de @alfonsolg en Twitter y me hizo brincar de la cama a escribir esta Locura ya que probablemente más de alguno se ha encontrado en una situación como esta, voluntaria o involuntariamente.
La pregunta más allá de llevarme a discernir sobre lo verdadero o falso de esta afirmación es sobre cómo hemos llegado a devaluar tanto el termino emprendedor, si es que es eso lo que estamos haciendo.
Hay personas que nacieron para ser miembros de una organización, en donde la seguridad “entre comillas” de un ingreso, a cambio de sus servicios para colaborar en la consecución de un proyecto o sueño no precisamente propio, es en gran parte lo que los motiva.
Sin embargo creo que tomaré un ejemplo que ya tuvo su inicio y su fin, de esa manera podemos ver los hechos y decidir si es que debemos de atrevernos a llamar “desempleado” a un emprendedor.
Alrededor de 1986, se encontraba “desempleado” y decidió emprender otra vez una aventura al comprar una casa de desarrollo de animación digital, para casi 10 años después ser llamado de regreso a la empresa que lo había dejado “desempleado” y que en un garaje había fundado acompañado de Wozzy. ¿Ya saben de quién les hablo?
Pues les hablo de Steve Jobs, hombre que al igual que muchos otros que han revolucionado el mundo en el que vivimos con sus creaciones, servicios y no puedo dejar de decir, algunos con sus pilladas, al más mismo estilo de los 40 ladrones y Alí Babá.
Pues todos estos hombres un día fueron “desempleados” y decidieron entonces emprender una aventura que los llevo a ser iconos en muchas industrias.
Entonces, no es lo mismo ser “desempleado” que ser “emprendedor”, pues el desempleado seguramente buscará un empleo, el emprendedor se lo creará y con ello dará rienda suelta básicamente a dos efectos en la sociedad, la potencial creación de riqueza a través de la generación de empleos, la manufactura, o los servicios como el primero y el segundo y más importante –desde mi humilde punto de vista- es el de dejar de perseguir sus sueños para comenzar a convertirlos en realidad. Y esto último hace hombres y mujeres felices, mucho más allá que el solo hecho de llevar el sustento a casa, comienzan a vivir, dejan de existir y llenan su entorno de pasión que los hace capaces de alcanzar las metas más descabelladas que pudieran ocurrírseles.
Algunos comienzan en un garaje, otros en un café o en la sala de sus casas, pero todos ellos –emprendedores- tienen algo en común y eso se conoce como ser intrépidos, ambiciosos y a veces, poco prudentes…
Así que querid@s lector@s de Las Locuras, si alguno de ustedes se ve increpado por otro ser humano (o no) respecto de su situación como emprendedores, no olviden que eso es solo otra de las características de los mismos, los emprendedores rompen paradigmas –comenzando por el de la seguridad- y eso definitivamente afecta desde un punto de vista antropológico a su entorno, no debemos entonces esperar nada menos que una reacción de este tipo de parte del entorno.
No podemos olvidar, que lo que es diferente llama la atención, ya sea para ser admirado o rechazado.
Y pues me sumo a la opinión de Alfonso, si alguien te lo vuelve a decir, escúpeles en la cara…

jueves, 25 de agosto de 2011

Cuando lo único que tienes es una crisis

Hola estimad@s lector@s de Las Locuras, pues como se habrán dado cuenta no he logrado mantenerme cerca del teclado y aunque las horas de vuelo acumuladas en los últimos 30 días son muchas no he logrado hacer de mi pasión epistolar una realidad.
Hoy desde el asiento 2b de un vuelo con destino conocido por mi y seguro por los que me acompañan en el, es que les quiero compartir algunas de las cosas que revolotean como mariposas dentro de mi cabeza.
En tan solo unos cuantos segundos mi vida ha dado giros que parecen dignos de un espectáculo de acrobacia, algunos de ellos me dibujan una sonrisa casi permanente en la cara, otros no tanto y algunos pocos una mueca de desaprobación total.
Estos últimos trajeron a mi vida una palabra que la mayoría deseamos no tener que ocupar y mucho menos los hombres que estamos en el cuarto piso, me refiero a la palabra crisis. Esa que a algunos manda a la lona, como si fuera un "opercut" soltado por un peso completo y que no niego me hizo dar mas de un traspié, pero lo que mejor hizo por mi, fue hacerme voltear a ver a mi alrededor y darme cuenta que cosas que antes eran parte de otra crisis -hoy se resolvían- me hizo salir de mi zona de confort y dejar de lado los discursos -acción- solo acción me dejo como opción esta crisis y el resultado hasta hoy es inspirador.
Lo único que no tengo en mi vida, es certidumbre, mas allá de que algún día la muerte nos alcanzara a todos y con ese escenario es que me levanto todos los días, buscando dar el siguiente paso en la búsqueda de esos hechos claros en mi mente desde mi temprana infancia.
No tengo certidumbre, pero tengo mucha paciencia o diría uno que otro ser cercano a mi: "eres mas terco que una mula"
Y tienen toda la razón, no puedo negar que las pocas horas de sueño, las subidas y bajadas encerrado en una lata, las largas horas escuchando a personas que justifican su desagradable realidad en lugar de ponerse a cambiarla, esperando presos de su propia actitud, que otros la modifiquen por ellos; estas y muchas otras cosas más me mandan a la cama noqueado y cada vez le estoy quedando a deber más horas de sueño a mi cuerpo.
Pero todos los días salto de la cama convencido de que pondré una pieza más de este complicado rompecabezas y que la paciencia y la perseverancia son las únicas herramientas que no dependen de nadie más que de mi.
Ellas me hacen sonreír cada vez que las pienso, que las miro y son, sin duda, mi mayor motor... Pero no son el fin ni la causa, son ellas -que al igual que ellos- las que hacen que en mi cabeza me diga todos los días y de hecho en mas de una ocasión.
"Luis, vas bien, vas por el camino que elegiste, no te desesperes que ya llegara la vendimia y podrás disfrutar de esa copa de vino tan ansiado, acompañado de un buen tabaco y seguramente la podrás decir a algunos de tus lectores que no solo "abriste la puerta", sino que te atreviste a caminar al otro lado."
Que no solo no sabias cual era el camino correcto, sino que caminaste tu propio camino, que elegiste el correcto y que este te llevo a donde nunca nadie antes habían ido.
A ese lugar a donde todos y cada uno de nosotros un día debiéramos de dar la vida por llegar, de sudar sangre si es necesario, pero llegar.
Me refiero a esa cosa llamada -no es destino, ese a veces no es nada alagueño- me refiero al lugar mágico que yo conozco como realización.
La realización que he venido encontrando en lo que hago, en lo que pienso, pero mucho mas profundo, en lo que siento es algo que me mantiene -como tu dijiste- siendo un ser absurdamente positivo.
Sentirme vivo como nunca antes, sentirme importante como nunca antes, sentirme sano como nunca antes, sentirme... Es tan solo el reflejo de lo que finalmente soy.
Loc@s lector@s de Las Locuras, creaciones y una que otra m... De Luis, hoy no hay reflexión, hoy nos toca introspección y el resultado de la misma es que no importa que hoy solo haya podido desayunar y sean las 20:40 de la noche, no importa que el asiento 2e este ocupado por una madre que lleva dos horas demostrando cuan pacientes pueden ser, pues su hijo llamado Patricio no ha dejado de llorar un solo minuto desde que despegamos y lo que nos falta, no me importa que no les guste esta locura -bueno, la verdad si- pero era lo que salía de mi mente y lo escribí.
No me importa haberme tropezado tantas veces en mi vida, estoy caminando mi propio camino, no el de nadie mas y eso, eso me hace sentir feliz -como una lombriz en agua puerca- así de feliz.
A mis amigos, les doy las gracias por existir; para mis enemigos solo tengo que darles lo mismo, gracias por prestarme atención.
Me encantaría leerlos a ustedes después de esta locura, así que espero com ansias sus comentarios, mentadas o donaciones que pueden hacer a la cuenta número...=)

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martes, 2 de agosto de 2011

Clementina: Y tenia que ser en un avión que regresara...

Amigos y amigas de #LasLocuras, estoy de regreso con tanta tinta en mis dedos que agradezco que ya existan los teclados y no tener que lidiar con una pluma de la cola o el ala de alguna ave exótica... Algo así como una gallina o un pato de granja, y claro con las manchas de tinta sobre mi ropa o la mesa de trabajo, que seguramente no seria un iPad.
Y me hizo regresar alguien que hace ya casi un año nos dejo, y digo nos dejo porque somos muchos conocidos y aun otros tantos desconocidos los que la extrañamos; y me refiero a Clementina, esa mujer que decidió dejar este plano para pasar a otro en octubre del 2010.
Se fue y volvió, volvió en sus letras... Letras que en esta ocasión no leí en una pagina de Facebook o twitter, sino en la primera pagina de un libro que al calce decía: "Se acabo de imprimir en los talleres ... En el año de 1962".
Pero la fecha -creánme- es lo de menos, lo impresionante es lo que, bajo una débil tinta se lee en ese pedazo de papel que es y será por siempre un tesoro que espero me sea arrebatado de las manos por mis hijas.
Es el primero de 15 tomos, que por cierto no revise uno por uno aún con la esperanza de que en cada uno de ellos me vaya yo encontrando un poco de esa senil tinta y que me llené la cara de una sonrisa digna del guason o de fotografía... De esas donde salgo sonriente, pocas veces...
Así que mientras les confieso que espero que si haya un par de letras para mi en cada uno de esos 15 tomos, he vuelto a escribir, solo por el hecho de que ella me recordó que cuando lo hago sonrió y sonrió y sonrió hasta que mi compañero de asiento en el avión -desde donde muchas veces escribo- me mira con esa mirada de curiosidad que dice:
-De qué se ríe este loco, si no esta leyendo nada...
En fin, lo loco se me nota más cuando escribo y por es creo que ya me perdí otra vez en esta maraña de pensamientos sin orden aparente... ¡Ah! Ya recuerdo, estaba yo intentando llegar de la primera pagina del primer tomo de esos quince tomos que voy a leer en esta ocasión por cuarta vez al poder decirles que se trata de la mejor novela que jamas he leído y los que me conocen saben que soy devorador de letras impresas.
Un Caballero francés, su capa, su montura, su espada ceñida a la cintura, un sombrero -ridículo para cualquier otra época- rematado con una hermosa pluma de una verdadera ave exótica -no como las mías- las botas seguramente bien lustradas durante algunos minutos del día, hasta que llegaba la hora de su primer escaramuza -por no decir, su primer madriza- que seguramente fue provocada por ese deber ineludible de cualquier caballero andante de esa o de esta época, de salir en la defensa de una bella, pero indefensa dama.
NOTA DEL AUTOR: ¿Estarán de acuerdo que tenia que ser bella o al menos estar buenísima?... Bueno eso opino yo...
Con ese cabello cayendo sobre sus hombros descubiertos que se alborotaba al intento de la huida de los rufianes que por una u otra razón, siempre aparecían cuando este caballero, o su hijo, o su nieto o su bisnieto o su tataranieto o pudiera ser su chosnieto estaban cerca para salir en su defensa.
Ese linaje que envidiaría el criador mas afamado de sementales o grandes toros de lidia, ese que solo se pasa a través de la sangre, ese que te tiene atrapado en 15 tomos, aproximadamente 6,000 páginas de aventuras sin fin, del escape de las prisiones mas crueles de la época, así como también de los castillos más fastuosos de la misma o simplemente de los brazos de la peligrosa mujer que esta a punto de asesinarte con un beso envenenado o un sacerdote que al servicio del mal, te ha tendido una trampa mortal a los ojos y oídos escondidos de algún miembro pueril de la realeza que te odia por ese caminar galante, que no deja ver lo capaz que eres de galopar por leguas desde España hasta Francia sin pensar en beber agua con el único fin de alcanzar ese amor incontrolable.
Esos hombres, caballeros por designio de Dios y no de ningún rey o sacerdote, esos hombres que comparten ademas de todas esas cualidades una que los hace únicos: su nombre y apellido.
Juan de Pardaillan - padre, hijo, nieto, bisnieto, tataranieto y chosnieto- si eran seis, pero eran y serán uno solo, Juan de Pardaillan.
Los Pardaillan, el primer y el ultimo libro que deseo leer en mi vida, el motivo primero de mi amor por las letras, ese que por curiosidad tome del estante de mi padre, que el a su vez había tomado del de mi abuelo y que me hizo pedirle que me llevara a casa de este segundo a recoger el siguiente tomo porque no podía esperar el desenlace.
Ese libro o libros llego a mis manos este fin de semana, con esa débil tinta escrita por la temblorosa mano de quien fue mi abuela y que nunca olvidó -ni con el paso de los años- que ese libro me había inspirado y me había enamorado de las letras, de ese olor a cuero rancio de un bien empastado volumen. Y que al no haberlo olvidado nunca, se dio el tiempo de posar su temblorosa mano sobre el y escribir un mensaje para mi, que no voy a reproducir hasta que este completo, porque estoy seguro que solo leí una de las quince partes que conforman el mismo.
Este loco tecleador sin sentido ha vuelto y ha vuelto para quedarse, ya aterrice, ya me llamo la atención la sobrecargo por seguir con este bicho prendido, pero no puedo parar... No ahora, no sin antes decirte: Gracias Abuelita.
Otra vez me sorprendiste...
Que tengan todos una semana llena de aventuras, hermosas doncellas, veloces corceles, caballeros andantes y muchas, pero muchas sonrisas.
Y si son de los benditos que saben como atrapar a esa damisela al trote y con una sola mano, haganlo que eso les rendirá sonrisas que no tienen precio.
Nos leemos mañana, porque para su buena o mala suerte, tengo otro avión que tomar y eso me dará tiempo se seguirlos torturando.


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lunes, 18 de abril de 2011

¡Ah Chihuahua!

Y el titulo de esta Locura se refiere a una expresión muy común entre nosotros los mexicanos, ¡Ah Chihuahua!, y que es usada para expresar sorpresa… Y estimad@s lector@s de Las Locuras, eso exactamente fue lo que provocó mi última visita al Estado de Chihuahua, una sorpresa tan grande que me obliga a compartir con ustedes esa experiencia.
Experiencia que  por maravillosa e increíble no será posible que quepa en una sola edición de Las Locuras, así que como promesa más que como amenaza, encontré una madeja de hiló tan nutrida, que me tendrán que aguantar un rato desenredándola y eso solo para contarles mi paso veloz por esa entidad… en la que no jugué golf –aclaración necesaria para los mal pensados- así que una vez hechas las aclaraciones pertinentes… amonos pal norte!!!
Hace no mucho tiempo el nacer, crecer, y morir, sin haber tenido jamás una oportunidad de empleo –y digo, ninguna en lo absoluto- era parte no solo cotidiana, sino aceptada como cierta e inmodificable en la vida de los indígenas Tarahumaras, y hoy parece que esa realidad finalmente ha comenzado a ser modificada por el esfuerzo de muchos, comandados por uno, de quien ya les hablaré más adelante.
Los temas van desde el empleo, la vida indígena en las cuevas, chozas o prados, un teleférico que cubre 2.8 kilómetros sobre el espectacular Cañón del Cobre, a una altura promedio de 400 metros que llega en ocasiones hasta los 700 metros sobre el fondo de la barranca; que no vive sólo sobre esos parajes, vive acompañado de un recorrido de más de 5 kilómetros de tirolesas o “ZIPLINES” como se les conoce en idioma ingles, además de una vía ferrata para hacer escalada, rapel o el famoso salto de “Tarzan”; en donde podemos encontrar la segunda tirolesa más grande de Latinoamérica y en donde en unos pocos meses encontráremos en ese espacio el albergue de la tirolesa más larga del mundo con un recorrido de más de 2,800 metros sobre una vista que arrebata el aliento hasta del más experimentado aventurero.
Pero todos estos datos parecen sacados de algún folleto, a menos que se les ponga en un contexto ad-hoc a este espacio de Locuras, y pues de eso se trata hoy…
¿En qué piensas cuando escuchas la palabra Chihuahua?
Yo pienso, en un estado del norte de México, en sus barrancas, en Creel, en esas historias de inseguridad de las cuales nos han inundado los medios de comunicación –pienso que de manera absurda-, en la excelente carne que ahí se produce (no sean mal pensados, también hay mujeres muy bellas), en sus quesos, el su rodeo, la sierra nevada y si me empujan un poco, hasta en la oportunidad de ir al Paso de compras.
Y saben, todo eso que vino a nuestra mente es cierto, pero debería de tener una nueva cara, cara que me siento obligado a ayudar a construir a través de este relato.
Antes que nada estimad@s lector@s de Las Locuras, que transité  cerca de 700 kilómetros de caminos y carreteras a través del estado en completa paz y seguridad; las ciudades y poblados siguen teniendo vida comercial, nocturna, social –los restaurantes y centros nocturnos siguen abiertos- e hice todo esto sin que en ningún momento sintiera que mi seguridad se podría ver amenazada. Así que los invito, en verdad los invito a que comencemos una crítica seria sobre el hecho de que hemos sido inundados de malas noticias en muchas ocasiones, cuando hay muchas cosas buenas, en verdad excelentes y extraordinarias que comunicar. No podemos tapar el sol con un dedo, lo que si podemos y no solo podemos, sino que debemos es defender todo y todas las cosas buenas que tenemos en nuestro país, que sin duda alguna son muchas más, que el puñado de cosas malas que pueden estar sucediendo, las cuales les aseguro pronto terminarán.
Pero ya basta de soportar a este loco tecleador y comencemos el recorrido a las 05:55 horas que fue cuando partimos de la Ciudad de Chihuahua rumbo a Divisadero, frente, sobre, a un lado o simplemente ahí… en el corazón de la Sierra Tarahumara, en donde está enclavado el Parque de Aventuras de Barrancas del Cobre o Cooper Canyon como se le conoce en nuestro vecino país del norte.
Una parada en Ciudad Cuauhtémoc a desayunar una de las mejores machacas con huevo que me he comido en mi vida –y miren que me gusta- para después seguir nuestro trayecto hasta Creel, en donde de inmediato reconocemos la estación del tren, el famoso “CHEPE”, y no solo famoso, sino el único tren de pasajeros en nuestro país.
De ahí continuamos nuestro camino entre curvas y paisajes de ensueño, hasta que por fin llegamos a nuestro destino… apenas salté del auto para encontrarme con un grupo de sonrisas, formada por los guías del parque. De manera inmediata nos proveyeron del equipo necesario para comenzar solo una pequeña –pero gran parte de la aventura-, arnés, casco y guantes. Hacia falta un ingrediente, ese debíamos de llevarlo cada uno –valor y coraje- para poder comenzar el recorrido de lo que sería una de las aventuras más increíbles vividas por este loco tecleador.
Dicha aventura se completo al enfrentarme a dos monstruos colgantes en forma de puente, mismos que alguien omitió mencionar como existentes, y que se ciernen frente a ti como una prueba de temple y autocontrol a semejantes alturas.
Fue ahí parado frente a una vista majestuosa, que sufrí la verdadera sorpresa al conocer a mi guía, el que sería responsable de conducirme sano y salvo a través de esa aventura; y se han de preguntar el porqué de mi sorpresa.
Tenía frente a mi a todo un experto en la sierra y ese cañón, no solo por haber sido capacitado en las técnicas necesarias para hacer ese paseo seguro para todos los visitantes, en verdad lo hacía especial el hecho de vestir unas bermudas cargo, una playera que lo identificaba como miembro del parque, casco, lentes obscuros y todos aquellos aditamentos necesarios para la labor, excepto uno: NO USABA NI BOTAS NI TENIS DE MONTAÑA, ¡NO!
Usaba huaraches Tarahumaras; y sí conocía tan bien el ambiente, es porque ahí nació hace apenas 19 años y creció sin una oportunidad de empleo hasta la llegada del proyecto del teleférico, el circuito de tirolesas, la vía ferrata, los paseos que sus congéneres ahora ofrecen a través de las más escarpadas veredas, a aquellos turistas que se aventuran al fondo de la barranca.
Ese joven, que hace no muchos años no hablaba el español –a quien aprendí a saludar diciendo “quiraba”, para esperar como respuesta un “quira”- y que seguro de si mismo me guió por lo más de 5 kilómetros de trayecto no tenía muchas opciones, hoy ya las tiene y eso me llena de orgullo como mexicano, como ser humano y como hermano de todos los indígenas que habitan en mi país.
Este es el motivo de esta Locura, que si bien hay mucho más –que ya les contaré- de que hablar sobre esta aventura, hay que reconocer que después de muchos años de trabajos e intentos infructuosos por integrar a las comunidades indígenas; por fin se ha dado el primer paso a la sombra de verdadero trabajo.
Aquí no hay programas de gobierno, no hay falsos indigenistas, no hay defensores de un grupo que no ha pedido ni pedirá ser defendido.
Lo que vi, en ese lugar apartado de a civilización como la conocemos, es una oportunidad de progreso de una de las razas indígenas más integrada hacia ella misma en todo nuestro país; una raza que sufre temperaturas que van de los -30 hasta los 40 grados centígrados, que sobrevive con lo poco que la tierra en ese clima agreste les da, pero que hoy tiene gracias a un proyecto integral e integrador, una oportunidad única e incomparable.
Y aquí es donde hago el primer alto en este relato, pero no sin antes reconocer el trabajo, pero sobre todo la visión y sentido humano del Lic. Héctor Valles Alvelais, quien ha dirigido este esfuerzo en la entidad por ya más de 6 años y quien me dio la oportunidad de vivir esas espectaculares horas en el norte de mi país y como dicen por ahí… ¡Arriba el norte! y si no me creen, nada más vean el mapa.
No leemos pronto en la continuación, porque: ¡Ah Chihuahua!