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Soy padre, contador público, maestro en alta dirección, activista social y político, jugador de golf y corredor de autos, admirador y promotor de la cocina y vino mexicano; Ironman. Me gusta compartir lo que pienso, crítico ampliamente a mi país y el estatus quo del mismo. Quiero lograr que este foro sirva como un lugar fértil para poder expresar lo que sentimos y pensamos sin perder de vista que somos responsables de lo que se pública y nunca debemos de permitirnos dañar a alguien a través de este medio. Sígueme en Twitter @luisgomezt
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viernes, 3 de junio de 2016

Que chinga tan hermosa

Hola queridos amigos y amigas de las Locuras... hoy estoy aquí para hacer un merecido reconocimiento al esfuerzo que hacen esos seres increíbles que se hacen cargo de sus hijos o hijas todo el día.
Por razones que no voy a plasmar hoy aquí, he tenido la dicha de poder pasar días a solas con mi hija la mas pequeña, cosa que me llena de alegría y mis días han transcurrido haciéndome pensar que esos días difíciles y agotadores en la oficina, son en verdad simples y relajados.
Todo comienza el día viernes a las 13:30 horas, momento en que paso por ella a su colegio, de ahí corriendo a casa a hacerle de comer -quiere pechugas a la parrilla y papas fritas- obviamente cuando llegamos a casa ya muere de hambre y debo de hacer la comida en chinga... una vez que le sirvo de comer, debo de prepararme mi comida. 
Nos levantamos de la mesa a cepillarnos los dientes y tener una sesión de Peppa Pig en Netflix, seguida de una sesión de colorear unicornios e intentar trazar lo que me pide que quiere colorear -gracias a Dios tiene mucha imaginación y me acepta que un garabato extraño se parezca a una caballo o un conejo- y tan solo han pasado 5 horas y ya es hora de preguntar que quiere cenar.
Unos rollitos de jamón, Danonino y pan con queso Filadelfia es la elección; corro a la cocina por lo que desea la muñeca, mientras ella va conmigo -no nos separamos nunca cuando estamos juntos- y regresamos a que cene mientras la convenzo de que la pijama delgada no es una buena opción pues hace frío.
Terminamos de cenar -ella- y vamos a lavarnos la cara y cepillar sus dientes, se acomoda en la cama para una sesión más de Peppa Pig (ya la odio tanto como a Barnie) y me pide que la abrace... obvio ya estoy lo que sigue de agotado, por lo que me quedo dormido junto con ella.
Son las 7:30 de la mañana y recibo un despertar fuera de serie, un almohadazo que me hace brincar de la cama y veo la cara de travesura de mi muñeca poniéndose en guardia lista para una "guerrita de almohadazos" matutina.
A desayunar se ha dicho, la princesa quiere huevos revueltos con jamón y queso Filadelfia, un Yogurt, Un Danonino y un Yakult... si, por eso y muchas razones es que tengo que trabajar tan duro.
Logramos terminar de desayunar, mientras ella colorea yo lavo los trastes -la única actividad del hogar que odio- y corremos a cepillarnos los dientes, ponernos el traje de baño y salir disparados a la alberca... en donde a pesar de ser conocido como "Nemo", he logrado transmitirle la teoría y ella por obvias razones ya me supero nadando, lo cual me hace estar muy orgulloso.
Dos horas después la logro sacar del agua y nos dirigimos a bañarnos... proceso por demás complicado, hay que meterse a la regadera en un santiamén y evitar con ello congelarnos, a lavar su pelo, tallarle el cuerpo y proceder a hacer lo mismo conmigo... ella se queda jugando unos minutos bajo el agua caliente mientras yo a toda prisa me seco, me visto y me preparo para secarla -proceso que su pelo pone a prueba- usar la toalla para envolver su pelo- todo un reto.
Crema en el cuerpo, "chones", calcetines, playera, pantalones y blusa... zapatillas y listo, está vestida.
Vamos a la cama, con mi super arma en contra de la humedad de su pelo, LA SECADORA... instrumento diabólico que si no sabes usar pasarás a recibir varios reclamos sobre a temperatura del aire o el ruido en sus oídos.
Hora del reto más grande, hay que peinarla para que se vea lo mejor posible, soy un desastre haciéndolo y se que algún día que vea sus fotos me lo va a reclamar y le haré saber que hice en verdad mi mejor esfuerzo.
Ya son casi las 12:30 del día y creanme, ya me agote. 
- Amor, ¿qué vas a querer comer?
- Mmmmmm.... carnita y sopita!!
- ¿No quieres ir a comer a la calle?
- No pá... hazme tu de comer.
Y aquí vamos de nuevo, a correr junto con ella al super mercado, hacemos la compra del día, que incluye una que otra monería del área de juguetería y regresamos a casa.
Ya son casi las 14:00 hora y obvio tiene hambre... a correr a preparar la sopita, que esta ocasión es de letras, rebanar jitomate, asar la carne y listo!!! La comida está servida.
NOTA DEL AUTOR: no es lo más veloz mi beba comiendo, se distrae con cualquier cosa y puede pasar muchos minutos con un solo bocado en la boca. Hay que estar muy al pendiente de que termine su comida antes de que se enfríe.
Ahora nos dirigimos a la Ludoteca a jugar -que impresionante pila tienen los niños- estamos ahí por un par de horas, yendo y viniendo del jardín, en donde he descubierto que tiene habilidades natas para los deportes -yo no- ella le pega espectacular a un balón una pelota de golf.
Momento del postre, vamos al centro comercial por un helado, que irá acompañado de una sesión de fuerza en mis brazos una vez que se agota de caminar y decide poner esa carita de "me cargas Papi"... momento en el que me tiene de rodillas, simplemente no lo puedo evitar.
De regreso a casa, son casi las 19:00 horas cuando regresamos a casa, nuevamente aparece Peppa Pig nuevamente en mi vida, mientras intento convencerla de que veamos otra cosa. 
NOTA DEL AUTOR: Me declaro anti-FAN de Barnie y Peppa Pig... Los odio!!!
Hora de la cena, queremos un sandwich cortado en trozos pequeños y de diferentes figuras, una leche amarilla -significa una leche de sabor vainilla- y un Danonino, listo!!!
A dormir se ha dicho y después de abrazarla hasta que se queda dormida, momento en que hago un esfuerzo enorme para no caer dormido, pues el hambre me está matando.
Logro salir de la recamara para ir a prepararme de cenar, mientras me permito tomarme una cerveza y meditar sobre lo agotado que estoy, sin embargo con una satisfacción enorme.
Tengo 3 hijas y nunca me di la oportunidad de hacer esto con las dos mayores -una de las cuales, la mayor vive conmigo- y que en otra ocasión les compartiré algo sobre nuestras aventuras como "roomies".
A dormir se ha dicho... probablemente al otro día despertaré con una almohada en la cara.
Sorpresa para mi, que en lugar de la almohada, es un beso de mi muñeca lo que me despierta y un abrazo.
Vamos de nuevo a hacer de desayunar, y correr a bañarnos y vestirnos pues hay que ir a visitar a los abuelos a Cuernavaca.
Son las 12:30 del día cuando estamos llegando a casa de los abuelos... carajo, acabo de descubrir que no había publicado esto...

YA NO HAY NADA MAS QUE DECIR... ellas 3 son los amores de mi vida, Cristy, Fer y Lorenza, tengo un pendiente con Fer... le debo estar ahí... les cuento cuando acabe de pagar mi deuda!!!




lunes, 27 de julio de 2015

El Elefante Escondido

Escribir locuras cuando estás más cuerdo que nunca, es lo más complicado de esta incipiente vida epistolar y es a ello a lo que me enfrento en este momento.
Desde las pérdidas recientes -algunos dirían que ganancias- simplemente porque así les parece o porque no entienden lo que estas pérdidas han significado para mi; hasta las muchas e incontables horas dedicadas a la reflexión y al análisis de los hechos, es que han transcurrido mis últimos días o semanas y ya algunos meses.
Y es que durante estás muchas horas de reflexión que tuve la oportunidad de tener, algunas montado en mi bicicleta, otras corriendo a pie por distancias que para la mayoría de los mortales parecen absurdas, pero que a mi me llevaron a lugares de introspección profunda y re-encuentro, es que descubrí a mi Elefante Escondido.
La mayoría de mis lectores han ido a un circo -cuando todavía había animales en ellos- y es en esas visitas ya sea como padres que llevan a sus hijos al espectáculo o como hijos que son llevados por sus padres que nos hemos podido maravillar con la capacidad que tiene un hombre, digamos común y corriente, para controlar a un animal salvaje que pesa varias toneladas.
Se imaginan si ese animal decidiera -cosa que no puede- que se debe de dar a la fuga, sería tan fácil para el destrozar todo lo que hay a su alrededor y salir de esa carpa endeble en donde lo obligan a hacer trucos desafiando la gravedad y sus propias condiciones físicas, claro considerando la masacre que dejaría a su paso al hacerlo. ¿ya lo imaginaron?
Pocas son las ocasiones en que algo así ha pasado en la historia del espectáculo circense, por lo que ese elefante no se ha presentado como un peligro permanente... sin embargo ahí está y eso nadie lo puede negar, mucho menos cuando descubres que hay uno escondido dentro de ti.
¿Saben cómo lograron que ese enorme animal no embistiera para lograr su fuga?
Comencemos por entender que ese animal está acostumbrado a vivir en manada, bajo un esquema de jerarquías y protección muy claras, desde el macho alfa hasta la madre protectora de sus crías y es aquí en donde comienza el problema.
Cuando un elefante nace en cautiverio y es entrenado para un espectáculo circense, este es encadenado de una de sus patas, con poca distancia para moverse, teniendo a su madre a pocos metros de él, cada vez que intenta acercarse a ella, siente el control -dolor- que le causa dicho grillete y así transcurren sus primeros años de vida. Esto genera un acto de condicionamiento profundo, sabe que es libre, se sabe fuerte, sin embargo no es capaz de liberarse de sus ataduras pues cuando era pequeño así lo aprendió, y se han de preguntar: ¿En donde está ese grillete cuando son adultos?
Ahí, en su pata trasera, si hacemos memoria, podemos recordar que casi todos los elefantes de circo tienen un lazo amarrado en la pata... ya no es de acero ni siquiera corta su piel y la hace sangrar, pero ahí esta el lazo que condiciona su comportamiento.
Está libre de ataduras, sin embargo ahí están -en su mente- dichas ataduras, que lo hacen balancearse de un lado al otro, temiendo que si avanza sentirá el rigor del acero sobre su piel y comenzará a sangrar como seguramente lo hizo por muchos días en su juventud.
Y como ya me conocen, seguramente ya muchos adivinaron a donde voy... pues descubrí a mi Elefante Escondido.
Ese que ha condicionado mis actos y mi capacidad a lo que creo que puedo hacer y no a lo que realmente puedo hacer, desde el hecho del temor profundo a la pérdida de un ser amado o simplemente a crear apegos absurdos y materialistas.
Mi Elefante Escondido me llevo a tolerar dolores absurdos -no físicos- pero dolores al fin y como el dolor causa enojo y el enojo causa ira, pues ya sabrán el resultado.
Desde la elección de nuestra pareja, nuestros amigos, nuestros trabajos y todas y cada una de las decisiones que tomamos, están condicionadas por ese Elefante Escondido que la mayoría de los seres humanos llevamos dentro.
Ese fenómeno nos obliga a aceptar un maltrato como la única forma de caricia que conocemos, somos motivados por los factores negativos de nuestro entorno, sin darnos cuenta que la ausencia de dicho factor nos causa desequilibrio y frustración.
Tengo que decir que cuando encontré a mi Elefante Escondido me di cuenta que por muchos años reaccione a caricias negativas, al condicionamiento de las mismas y a la absurda y estúpida necesidad de recibirlas.
Pero la sorpresa es que se puede descubrir ese "animal" dentro de nosotros y si bien el proceso de hacerlo es muy doloroso, es de esa forma que podemos comenzar a ser libres, libres en todos los aspectos de tu vida. Hace algunos días leía a Carina Negrete en sus Vicisitudes Cotidianas y otras Titiringas y nos dijo que NO. Dijo que era importante decir que NO y coincido con ella, sin embargo también es importante saber decir que SI, decirnos a nosotros mismo que SI.
Decir que SI no es complaciente, es la obligación que tenemos de comenzar a vivir de forma positiva, basta de decir que NO; esa es solo la mitad de la solución, debemos de aprender a decir que SI, SI, sí me lo merezco y por que me lo merezco es que lo tomo o lo busco. No somos medias personas, no podemos decir que NO sin antes haber aprendido a decir que SI.
Si, ya encontré a mi Elefante Escondido y estoy trabajando en liberarlo, no es un proceso de un día, tal vez de hecho, sea un proceso de toda una vida y mientras más temprano lo descubramos, más rápido viviremos en armonía.
Así que Locos y Locas lector@s de Las Locuras, ¿porqué no buscamos cada uno al Elefante Escondido y le enseñamos trucos nuevos? Por ejemplo, a decir que SI.